Etretat sigue siendo un lugar de grandes emociones en el que el hombre está en contacto directo con una naturaleza sencillamente bella y frágil. La asombrosa verticalidad de los acantilados de la Costa de Albâtre contrasta, en total harmonía, con la dulzura de su playa. El suave balanceo de los guijarros, en los que los niños gustan deslizarse, contesta al murmullo de las olas transportándote a un universo de sueños. ¿Te dejarás tentar por un paseo en alta mar o preferirás descubrir los acantilados a través de los senderos que dominan la Mancha? Estés en tu pequeño barco o en lo alto de estas majestuosas escarpaduras, solo podrás maravillarte frente al esplendor de un paisaje único en el mundo. Aquí, no todas las leyendas necesitan ser escritas, viven por si solas en un lugar cuyo renombre no deslució su belleza salvaje.
Qué ver
- Los acantilados: Courtine, Manneporte, acantilados de Aval y de Amont, el roc Vaudieu o la Aiguille de Belval, son los nombre misteriosos de estas esculturas talladas por el oleaje en la cresta y el silex de la meseta del País de Caux. Algunos verán la cabeza de un elefante que moja su trompa en las olas, otros, como Maupassant, dirán que un barco a toda vela podría pasar el arco de Manneporte... ¡Tu dirás...!
- Le trou à l'homme : Un día de 1792 en el que el mar estaba revuelto, un barco sueco fue proyectado contra los acantilados. Los habitantes de Etretat solo pudieron constatar el horrible naufragio. Después de 24h, los vientos se calmaron y las olas se fueron dejando aparecer una gruta en la que yacía un hombre. Este último tan solo desmayado se despertó cuando lo transportaban a una fosa común donde ya estaban sepultados sus compañeros. Hoy en día el "trou" (agujero) que recuerda este episodio está abierto y permite ir a la playa de Jambourg. El pasaje solo se puede utilizar cuando baja la marea. Infórmate de los horarios de las mareas antes de ir.
- El viejo mercado: Antiguamente había en este lugar una granja y posteriormente un estanque. Cuando rellenaron el lugar, se convirtió en la plaza del mercado. Se construyeron pequeñas casas de madera antes de crear soportales donde existen actualmente tiendas encantadoras.
- El clos Arsène Lupin: Os acogerá Grognard, el fiel cómplice del ladrón gentleman. Te guiará por un universo en el que se mezclan las vidas de Maurice Leblanc y de su famoso personaje. Entrará en un enigma hecho de luces y sonidos. Una bella aventura.
- El monumento Nungesser y Coli: Esta sorprendente flecha que domina la ciudad desde 1963 rinde homenaje a los dos aviadores que intentaron por primera vez, el día 8 de mayo de 1927, cruzar el océano Atlántico a bordo del "pájaro blanco".
- El golf: Este recorrido tiene un entorno excepcional. Jugar al golf en Étretat, a 50 metros sobre el nivel del mar es una experiencia increíble. ¿Qué añadir del legendario hoyo 10, remodelado este año, 100 años después de la creación del golf?